Consejos prácticos para la santidad cotidiana
Oración diaria
hablar/escuchar a Dios
Dos maneras sencillas de incorporar la oración a la rutina familiar diaria son las oraciones durante las comidas y antes de dormir. Aprende más sobre la oración familiar.
Celebrar la Misa
(y recibir la Eucaristía)
Participar en la Misa todos los domingos es una de las acciones más importantes que puedes realizar como católico, ya que nos conecta con Jesús y la Iglesia, a la vez que nos prepara para vivir nuestra vida en el mundo. Comprométete a asistir regularmente con tu hijo/a.
Adoración Eucarística
(orando en presencia de Jesús)
Si bien podemos orar a Jesús dondequiera que estemos, estar en presencia del Santísimo Sacramento—el Cuerpo de Jesús en forma de pan consagrado—puede ayudarnos a enfocar nuestra oración y sentir que Jesús está más cerca. Es posible que su parroquia tenga horarios específicos en los que el Santísimo Sacramento se exhibe en una custodia. Pero también puede orar siempre en su iglesia, cerca del sagrario. La vela encendida junto a él nos recuerda que Jesús está presente.
Celebrar los sacramentos
(como la Confesión)
Los sacramentos nos ayudan a sentir la gracia de Dios. El Sacramento de la Reconciliación es especialmente útil para recordarnos la misericordia y el perdón de Dios. Consulta nuestra página sobre la reconciliación para obtener instrucciones paso a paso sobre cómo funciona este sacramento y mucho más.
Participación parroquial
(asistencia y servicio)
Presta atención a las oportunidades para participar en la comunidad de tu parroquia a través de eventos más allá de la Misa. Considera la posibilidad de servir en algún ministerio, ya sea en familia o individualmente. Por ejemplo, podrían colaborar como ujieres o acomodadores durante la Misa.
Lee y estudia la Biblia.
(aprendiendo la Palabra de Dios diariamente)
Comienza con encontrar una buena Biblia adecuada para la edad para tu familia. Luego puedes leer historias bíblicas como parte de la rutina antes de dormir, incluso con adolescentes.
También es recomendable tener una buena Biblia para adultos para leer y estudiar por cuenta propia. Un grupo de estudio bíblico puede ofrecer una estructura y orientación útiles. Consulta si tu parroquia ofrece alguno. Muchos buenos libros y recursos en línea, como los podcasts de «La Biblia en un año» con el padre Mike Schmitz y el padre Josh Johnson, pueden cumplir una función similar.
Aprende las enseñanzas de la Iglesia
(incluido el Catecismo)
La enseñanza de la Iglesia Católica nos ayuda a conectar la Biblia y nuestra experiencia de Dios con nuestra vida diaria. Presta especial atención a los temas sobre los que el Papa habla y escribe para comprender qué considera más importante en este momento. Consulta con tu parroquia sobre las oportunidades de formación para adultos.
Sirviendo a los necesitados
(ministerio formal o informal)
Servir a los demás, ya sea individualmente o en familia, es una excelente manera de demostrar tus prioridades y valores. Comienza por explorar las oportunidades que ofrece tu parroquia, quizás a través de la asociación local de San Vicente de Paúl. Considera la posibilidad de incorporar el servicio voluntario a tu rutina mensual o trimestral.